KINSHASA — Miércoles, 28 de octubre de 2026. El brote de ébola que vive la República Democrática del Congo superó los diez mil contagios. Las cifras oficiales divulgadas por el gobierno sitúan los casos confirmados en 10,060 y los fallecidos en 4,887 desde que la epidemia se declaró, el 15 de mayo. Es el brote más letal que ha sufrido el país y el de propagación más rápida que se recuerde.
El dato que más preocupa a los equipos sanitarios no es el total, sino de dónde salen los enfermos: cerca del 80 % de los nuevos casos aparecen fuera de las cadenas de transmisión que las autoridades tienen identificadas. Eso significa que el virus circula por rutas que nadie está vigilando, y que el rastreo de contactos, la herramienta central contra el ébola, va por detrás del brote.
La Organización Mundial de la Salud contabilizaba 9,704 casos confirmados y 4,687 muertes hasta el 20 de octubre, repartidos en 66 zonas sanitarias de ocho provincias; la diferencia con el dato congoleño se explica por el cierre más tardío de las cifras nacionales. Desde la declaración del brote se han notificado casos en cinco países: además del Congo, Uganda, Francia, Kenia y Nigeria, estos dos últimos por contagios importados.
La cepa responsable es la Bundibugyo, para la que no existe vacuna ni tratamiento aprobado. La OMS anunció el inicio del primer ensayo clínico de una vacuna contra esa variante, un proceso que tardará en dar resultados utilizables mientras la epidemia sigue avanzando.




