WASHINGTON, Estados Unidos — Sábado, 1 de agosto de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un «acuerdo histórico» para el desarme total de Hamás y del resto de los grupos armados en la Franja de Gaza, alcanzado —según dijo— por el organismo que ha bautizado como «Junta de Paz».
De acuerdo con el plan, a medida que avance el desarme las fuerzas israelíes se retirarían de manera gradual y una Fuerza Internacional de Estabilización trabajaría junto a una nueva policía palestina para asumir el control de Gaza. El proceso de desmilitarización, dividido por zonas, se extendería entre 200 y 250 días.
El anuncio, sin embargo, llega cargado de reservas. Hamás precisó que solo entregará las armas si Israel decreta un alto el fuego, detiene los ataques selectivos, retira sus tropas a la llamada «línea amarilla» y permite una entrada masiva de ayuda humanitaria, en línea con la tregua pactada meses atrás.
Del lado israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu guardó silencio en público, mientras un alto funcionario rechazó puntos clave del marco y remarcó que el «desarme completo» de Hamás sigue siendo una condición previa. La distancia entre las partes deja en el aire la viabilidad real de un acuerdo que, de concretarse, cambiaría el rumbo del conflicto.




