WASHINGTON — Viernes, 31 de julio de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció lo que calificó como un «acuerdo histórico para el desarme completo de Hamás y de todos los demás grupos armados en Gaza», resultado de semanas de negociaciones en las que participaron Egipto, Qatar y Turquía. Según el mandatario, el acuerdo establece que Israel se retiraría de Gaza y sería reemplazado por una Fuerza Internacional de Estabilización que trabajará junto a una «nueva policía palestina», una vez completado el proceso de desarme.
El plan contempla que Hamás y otras facciones armadas entreguen sus armas a un Comité Nacional encargado de administrar Gaza. El proceso comenzaría con las armas en manos de la policía y concluiría con la desmovilización del armamento pesado. Un organismo internacional de verificación supervisaría cada etapa, y las partes tendrán 14 días —prorrogables— para preparar la hoja de ruta detallada del desarme.
Sin embargo, los principales actores dejaron claro que la implementación está lejos de ser automática. Ghazi Hamad, portavoz de Hamás, advirtió que el grupo no ejecutará ninguna parte del acuerdo si Israel no cumple con sus obligaciones: cese de los ataques en Gaza, incremento del flujo de ayuda humanitaria y repliegue de sus fuerzas conforme al acuerdo de alto al fuego alcanzado el año pasado. Funcionarios israelíes expresaron, por su parte, un escepticismo profundo ante la perspectiva de que Hamás entregue efectivamente su arsenal.
El acuerdo exige a ambas partes completar una compleja serie de pasos recíprocos y verificados de manera independiente a lo largo de siete u ocho meses. La secuencia exacta del desarme y la retirada israelí podría ser aún objeto de disputas. Trump, no obstante, presentó el anuncio como un punto de inflexión en el conflicto que lleva más de dos años sin resolución definitiva, y lo calificó como el comienzo de la reconstrucción de Gaza.




