La Asociación Americana del Corazón recomienda dormir entre siete y nueve horas: durante el sueño baja la presión arterial y el organismo se repara. Dormir menos de siete horas —o más de ocho de forma habitual— se asocia con mayor riesgo cardiovascular. La apnea del sueño afecta a hasta un 35 % de los adultos.