SANTO DOMINGO — Viernes, 14 de agosto de 2026. La Cancillería dominicana confirmó la expulsión de nueve miembros de la misión diplomática de Cuba en el país, quienes, junto a sus familiares, deberán abandonar el territorio nacional en un plazo de siete días que vence el domingo 16 de agosto. En total, la medida alcanza a unas 21 personas entre diplomáticos, cónyuges e hijos.
El Gobierno dominicano no reveló las causas de la decisión y aseguró que la maneja «con la debida discreción» para preservar los vínculos históricos entre ambas naciones. La parquedad oficial, sin embargo, no impidió que el caso se convirtiera de inmediato en tema de debate político.
Desde La Habana, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechazó la expulsión, la calificó de «injustificada» y la atribuyó a presiones de Estados Unidos: «No hay otra explicación que el sometimiento de República Dominicana a las presiones de Washington en su intento por aislar a la isla», señaló en una nota oficial. En el plano interno, figuras de la oposición también sostuvieron que Santo Domingo actuó «bajo presión» estadounidense.
El episodio agrieta la relación diplomática entre dos países de estrechos lazos históricos y se produce en un momento de creciente presión de Washington sobre La Habana, lo que anticipa semanas de tensión pese al tono discreto que ha querido imprimir el Gobierno dominicano.





