
El canciller jordano, Ayman Safadi, portavoz de la reunión, fue enfático al señalar que «los Estados árabes rechazan toda injerencia en sus asuntos internos y condenan los ataques iraníes contra los países del Consejo de Cooperación del Golfo». Al mismo tiempo, Safadi abrió la puerta a una relación renovada con Irán, condicionada al respeto de la soberanía y al cumplimiento del derecho internacional.
El secretario general de la Liga Árabe señaló que el acuerdo entre Washington y Teherán «puede contribuir a aliviar las tensiones en la región», aunque subrayó que la consolidación de la paz requiere compromisos concretos por parte de Irán. La reunión también abordó la situación del Líbano, donde persisten violaciones a la tregua vigente.
La convocatoria en Amán llega en un momento de reconfiguración geopolítica en Medio Oriente, tras la firma del memorando de entendimiento que puso fin a las hostilidades iniciadas en febrero entre Irán y Estados Unidos. Los cancilleres árabes aprovecharon el cónclave para trazar una posición común: bienvenida al diálogo, pero sin concesiones en materia de soberanía ni buena vecindad.
La jornada también fue escenario de conversaciones bilaterales, entre ellas la sostenida por los cancilleres de Siria y Jordania, en el marco del proceso de reintegración de Damasco a la comunidad árabe. La próxima reunión ordinaria del bloque está programada para el segundo semestre del año.