
El gobierno reaccionó con una batería de medidas de emergencia. El Ministerio de Educación Nacional informó el cierre de más de 1,300 colegios en los departamentos más afectados. Además, quedaron suspendidas todas las competencias deportivas al aire libre y se prohibió el consumo y la venta de alcohol en espacios públicos de las zonas bajo alerta roja.
En París, las autoridades instalaron sistemas de pulverización de agua en sitios turísticos emblemáticos, incluida la Torre Eiffel, con el fin de mitigar el impacto del calor sobre residentes y visitantes. La Fiesta de la Música, celebrada anualmente en toda Francia, no fue cancelada, pero se reforzó la vigilancia sanitaria durante el evento.
El gobierno movilizó igualmente a los servicios de emergencia y a las Fuerzas Armadas para prevenir incendios forestales, mientras se intensificó el monitoreo de los suministros de agua que abastecen los numerosos reactores nucleares del país, cuyo funcionamiento depende de los caudales de los ríos.
España también registra temperaturas extremas esta semana, con restricciones similares en varias comunidades autónomas. Los expertos climáticos advierten que episodios de calor de esta magnitud serán cada vez más frecuentes en Europa como consecuencia del cambio climático, y señalan que Francia, con su densa red de infraestructura crítica, es especialmente vulnerable a las olas de calor prolongadas.