CIUDAD DEL VATICANO — Sábado, 10 de octubre de 2026
El papa León XIV reiteró este sábado que la pena de muerte es «inadmisible porque es un ataque a la inviolabilidad y dignidad de la persona», en un mensaje difundido con motivo del Día Mundial contra la Pena de Muerte y en momentos en que Estados Unidos, su país natal, planea transmitir en vivo una ejecución por fusilamiento.
«El bien común puede salvaguardarse y las exigencias de la justicia pueden cumplirse sin recurrir a la pena capital», escribió el pontífice en la red social X. Añadió que existen sistemas de detención eficaces que protegen a los ciudadanos sin privar por completo a los culpables de la posibilidad de redención.
El papa no mencionó de forma directa el caso estadounidense, pero su mensaje llegó horas después de que su secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, calificara de «inaceptable» convertir la muerte en un espectáculo, en declaraciones a Vatican News. El jueves, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que la ejecución de Nidal Malik Hasan, condenado por matar a 13 personas y herir a 32 en la base militar de Fort Hood en 2009, se realizará el 3 de diciembre y será transmitida en directo. Sería la primera ejecución militar en Estados Unidos desde 1961.
El plan ha provocado rechazo en ambos partidos. El representante republicano Austin Scott dijo apoyar la ejecución, pero advirtió que transmitirla «es lo que hacen los yihadistas», mientras el senador demócrata Mark Kelly la comparó con prácticas de Irán y los talibanes. El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos pidió al Pentágono reconsiderar la decisión, y el vicepresidente JD Vance, católico practicante, expresó dudas el viernes sobre si la transmisión llegará a realizarse.
La postura que hoy reafirma León XIV fue incorporada al Catecismo por su predecesor, Francisco, en 2018, cuando la Iglesia pasó a declarar la pena capital inadmisible en todas las circunstancias. Antes, el texto no la excluía si era el único medio de defender vidas humanas frente a un agresor injusto. El primer papa estadounidense deja así fijada la posición de Roma ante un debate que su propio país tendrá que resolver en menos de dos meses.
