
La cifra representa una reducción de 2.6 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior, cuando el índice se situaba en 18.1%. Detrás de ese descenso hay dos motores principales: el crecimiento económico sostenido, con el Indicador Mensual de Actividad Económica acumulando una expansión de 4.1% entre enero y marzo, y el aumento de los salarios mínimos sectorizados y no sectorizados ejecutado entre abril de 2025 y febrero de 2026. Ese incremento salarial aportó por sí solo 3.74 puntos porcentuales a la reducción de la pobreza, compensando el efecto de la inflación sobre el costo de vida.
Sin embargo, persiste una brecha que no debe perderse de vista. En las zonas urbanas la pobreza se ubica en 14.8%, mientras que en las áreas rurales llega a 18.8%, cuatro puntos por encima. La bonanza macroeconómica todavía no llega con la misma intensidad al campo dominicano, donde miles de familias siguen dependiendo de una agricultura golpeada por los costos de los insumos y la volatilidad climática