JERUSALÉN — Martes, 27 de octubre de 2026. Los israelíes acuden hoy a las urnas en unas elecciones que funcionan como un referéndum sobre Benjamín Netanyahu, el primer ministro con más años en el cargo en la historia del país. Son los primeros comicios nacionales desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desató tres años de guerra en Gaza y en otros frentes de la región.
Las encuestas anticipan una carrera cerrada entre Netanyahu y su principal rival, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, al frente del partido Yashar. Más de siete millones de personas están habilitadas para votar, entre ellas unos 330,000 jóvenes que lo hacen por primera vez, y decenas de miles de israelíes llegaron del exterior para participar, según informó la agencia AP. En las tres primeras horas votó casi el 17 % del padrón, la participación más alta a esa hora desde 1981, de acuerdo con las cifras iniciales del Comité Central de Elecciones.
La seguridad domina la campaña, junto con el servicio militar obligatorio de los judíos ultraortodoxos y la independencia del poder judicial. Netanyahu, que enfrenta un juicio por corrupción, intensificó en los últimos días sus advertencias a Irán y prometió un «golpe devastador» si Teherán ataca a Israel. Eisenkot, que perdió a un hijo y a dos sobrinos en la guerra de Gaza, comenzó la jornada en las comunidades fronterizas atacadas en 2023. Su partido denunció ante las autoridades nueve incidentes de papeletas desaparecidas o dañadas en los centros de votación, aunque el director interino del comité electoral, Dean Livne, afirmó que las quejas son menos que en elecciones anteriores.
Ningún partido ha obtenido nunca la mayoría absoluta en el Parlamento israelí, y es posible que ni la coalición religiosa y ultranacionalista de Netanyahu ni el bloque que busca desplazarlo alcancen los 61 escaños necesarios. En ese escenario, los partidos árabes, que representan a cerca del 20 % de la población, podrían convertirse en árbitros de la formación del Gobierno.
Si ningún bloque logra la mayoría, el nombre del próximo primer ministro podría tardar semanas o meses en conocerse.




