DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos — Miércoles, 8 de julio de 2026. La tensión en el estrecho de Ormuz volvió a dispararse luego de que Irán atacara tres buques comerciales en esa vía estratégica, lo que desató una respuesta militar de Estados Unidos y una nueva escalada en el conflicto entre ambos países.
Según fuentes citadas por la prensa internacional, Irán lanzó al menos cinco drones y misiles contra tres embarcaciones en el estrecho. Entre las afectadas figuran el buque catarí de gas licuado Al Rekayat, que sufrió un incendio en su sala de máquinas y quedó en riesgo de explotar, y el superpetrolero de bandera saudí Wedyan. Ambos resultaron dañados, aunque sin víctimas mortales.
En represalia, el ejército estadounidense informó que golpeó más de 80 objetivos iraníes con munición de precisión, entre ellos sistemas de defensa aérea, radares costeros, centros de mando y más de 60 lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria dentro y en las inmediaciones del estrecho. Poco antes, Washington había revocado la exención que permitía la venta de petróleo iraní, con un plazo de cierre de operaciones hasta el 17 de julio.
Irán, por su parte, aseguró haber atacado más de 80 instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait, aunque no se reportaron soldados heridos, ya que los proyectiles fueron interceptados o no causaron daños de consideración. La escalada amenaza con hacer naufragar el memorando firmado hace pocas semanas, en el que Teherán se comprometió a cesar los ataques en la zona.
El repunte de la tensión sacudió de inmediato al mercado energético: el precio del petróleo Brent, referencia internacional, subió alrededor de 2.5% hasta los 73.83 dólares por barril, por el temor a una interrupción del tránsito en una de las principales arterias del comercio mundial de crudo.
