La pregunta de fondo no es si el acuerdo beneficia a uno u otro sector, sino qué tipo de globalización se está construyendo después de años de choques comerciales, rivalidades tecnológicas y tensiones geopolíticas. Para la Unión Europea el pacto abre una ventana para diversificar relaciones y reducir dependencia, en tanto que para el Cono Sur representa acceso preferencial y una oportunidad de atraer inversión y valor agregado si logra convertir la exportación en industria y empleo de calidad
El mundo camina hacia una economía de bloques, el que se queda solo pierde margen de maniobra y este pacto es una pieza del rompecabezas. La clave será si se convierte en una alianza equilibrada o en un acuerdo asimétrico con ganadores muy concentrados. La política aún tiene la última palabra y la sociedad también
