WASHINGTON/TEHERÁN — La guerra entre Estados Unidos e Irán se intensificó durante las últimas horas: tras los ataques del martes contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en el Estrecho de Ormuz, Teherán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses en Jordania, mientras el presidente Donald Trump advirtió que cualquier represalia adicional sería respondida «a un nivel mucho más alto y duro».
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó los ataques contra objetivos del CGRI, motivados por intentos iraníes de colocar minas en el Estrecho de Ormuz y por un ataque previo de Irán contra una base estadounidense en Jordania. Trump describió las ofensivas como «grandes y poderosas» en su cuenta de Truth Social y rechazó las críticas que señalan que el conflicto está agotando el poderío militar de Estados Unidos: «Eso es una locura», declaró.
Irán anunció una «operación decisiva» en represalia, con misiles y drones dirigidos a bases e intereses estadounidenses en la región. Jordania y Baréin habrían sido señalados como objetivos potenciales en el contraataque iraní. La agencia estatal Tasnim informó que las fuerzas armadas de Irán dirigieron sus ataques al margen de las bases y los intereses de Estados Unidos en la región.
El conflicto, que se extiende ya por más de seis meses sin que ninguna de las partes haya querido retomar las negociaciones, pesa sobre el comercio global. El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial, ha estado intermitentemente bloqueado, y el Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento global de apenas 3.1 por ciento para este año. Un cierre prolongado del estrecho y mayores daños a las instalaciones de extracción y refinación agravaría la situación de manera significativa y duradera.
Actualización, miércoles 2 de septiembre. La escalada alcanzó su punto más alto cuando proyectiles estadounidenses impactaron una vivienda en el pueblo de Kuhestak, en la provincia de Hormozgan, mientras se celebraba una boda, dejando cuatro personas muertas —entre ellas un niño— y al menos 68 heridas, 50 de las cuales permanecen hospitalizadas. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, calificó el ataque de «crimen de guerra» y prometió que Irán «responderá con firmeza». Teherán respondió con nuevos golpes contra instalaciones militares de EE.UU. en Jordania, Baréin, Kuwait e Irak. Trump, además de reiterar su amenaza de represalia «mucho más dura», llamó a la población iraní a «sublevarse» contra su Gobierno.




