Investigaciones confirman que las emociones y la mente influyen directamente en la salud cardiovascular
Santo Domingo, septiembre de 2025. – La relación entre la mente y el cuerpo es más fuerte de lo que pensamos. El Dr. Mohamad Alkhouli, cardiólogo intervencionista de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, investiga cómo el corazón y el cerebro mantienen un diálogo constante que puede impactar la salud de manera decisiva.
“Estados emocionales como la ansiedad, el luto o incluso la alegría pueden influir directamente en los ritmos cardíacos, la presión arterial e incluso el riesgo de ataques cardíacos. Al mismo tiempo, el corazón envía señales de vuelta al cerebro que afectan nuestro estado de ánimo, atención y niveles de estrés”, explica el Dr. Alkhouli.
Cuando las emociones enferman al corazón
Entre las afecciones vinculadas a la conexión entre el cerebro y el corazón destacan:
- Síndrome del corazón roto (SICM): provocado por situaciones de estrés o emociones extremas, altera temporalmente la forma en que el corazón bombea sangre. Sus síntomas imitan los de un infarto.
- Disección espontánea de arterias coronarias (SCAD): un tipo de ataque cardíaco que puede surgir como consecuencia del síndrome del corazón roto o tras un episodio de estrés intenso.
Ambas condiciones han sido objeto de múltiples investigaciones en Mayo Clinic. Una de ellas reveló que la magnetocardiografía, una técnica que mide los campos magnéticos generados por el corazón puede ayudar a identificar el síndrome del corazón roto cuando los métodos tradicionales no logran hacerlo.
Una red dinámica
El debilitamiento del corazón en estos casos no ocurre de manera uniforme: mientras algunas zonas dejan de contraerse, otras trabajan de más para compensar. Ese movimiento desigual genera tensiones en las arterias coronarias, que pueden terminar en desgarros y desencadenar una SCAD.
“Lo fascinante es lo profundamente entrelazados que están nuestros sistemas emocional y cardiovascular, y cuánto nos falta por comprender. La gran pregunta es si algún día podremos ‘reprogramar’ esta conexión para promover la curación mediante terapia, neuromodulación o incluso herramientas digitales”, reflexiona el especialista.
Riesgos asociados al estrés emocional
El impacto de las emociones no se limita al síndrome del corazón roto o a la SCAD. El estrés sostenido también puede aumentar la probabilidad de padecer:
- Hipertensión arterial.
- Enfermedad cardíaca.
- Taquicardia auricular.
- Bradicardia.
El corazón y el cerebro trabajan juntos
En la Clínica del Cerebro y Corazón de Mayo, cardiólogos y neurólogos colaboran para atender a pacientes con síntomas neurológicos que pueden tener origen cardíaco. Ejemplos de esta conexión son los ictus cardioembólicos o los accidentes isquémicos transitorios, que se producen cuando un coágulo se origina en el corazón y viaja hasta una arteria cerebral.
Lo que es bueno para la mente es bueno para el corazón
El Dr. Alkhouli subraya que cuidar la salud mental impacta positivamente en la salud cardiovascular y viceversa. Algunas prácticas recomendadas incluyen:
- Manejo del estrés.
- Dormir adecuadamente.
- Mantener vínculos sociales.
- Practicar mindfulness o la oración.
- Alimentación saludable y actividad física regular.
- Control de la presión arterial y el colesterol.
“Todas estas prácticas tienen beneficios medibles para la salud del corazón y contribuyen también al bienestar emocional”, concluye.
Por: Ismael Ruiz




