BRASILIA — Viernes, 16 de octubre de 2026
El Congreso de Brasil promulgó este viernes la enmienda constitucional que pone fin a la escala «6×1», el régimen de seis días de trabajo por uno de descanso, y reduce la jornada máxima semanal de 44 a 40 horas sin recorte de salario, en una sesión solemne a la que asistió el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a nueve días de la segunda vuelta electoral.
La firma correspondió al presidente del Senado y del Congreso, Davi Alcolumbre, acompañado por el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta. La norma, que entra en la Constitución como Enmienda 141, garantiza a los trabajadores formales dos días de descanso remunerado por semana, uno de ellos preferentemente el domingo.
El cambio será gradual. Sesenta días después de la promulgación, las empresas deberán adoptar la escala de cinco días de trabajo y dos de descanso, con un tope de 42 horas semanales; doce meses más tarde, la jornada máxima bajará a 40 horas. La transición completa durará catorce meses.
El Senado había aprobado el texto el miércoles por 75 votos contra uno en las dos rondas de votación que exige una reforma constitucional. Entre los votos favorables estuvo el del senador Flávio Bolsonaro, rival de Lula en el balotaje del 25 de octubre, que había rechazado la propuesta y cambió de postura antes de la sesión, aunque ha dicho a empresarios que la revisará si gana. La Confederación Nacional de la Industria también ha pedido revisar la enmienda por su efecto en los costos laborales, mientras que la central sindical CUT celebró el fin de una escala que consideraba agotadora para los trabajadores.
Lula presentó la reforma como una victoria de la sociedad brasileña y de la democracia, y rechazó que perjudique a las empresas. En la misma sesión, el Congreso promulgó otra enmienda que fija una jubilación especial para los agentes comunitarios de salud y de combate a las endemias. Para millones de brasileños, el fin de semana de dos días deja de ser un privilegio y pasa a ser un derecho constitucional.




