
El acto fue encabezado por la presidenta de Barrick Pueblo Viejo, Gisselle Valera, quien expresó que la obra representa “mucho más que una infraestructura; es un espacio para aprender, jugar y crecer en comunidad. Representa esperanza, oportunidades y futuro para nuestras nuevas generaciones”.
El centro está compuesto por tres edificios diseñados para ofrecer un entorno seguro e inclusivo. Dispone de trece aulas amplias y ventiladas, biblioteca, comedor escolar con capacidad para 280 estudiantes, enfermería, salón de orientación, oficinas administrativas, baños accesibles, cancha mixta de baloncesto y voleibol con gradas, área de juegos infantiles, espacios recreativos y una plaza cívica.
El artista plástico de Cotuí, Francis Robles, embelleció la entrada del centro con un mural inspirado en la educación, la dominicanidad y los elementos representativos de las seis comunidades reasentadas, convirtiendo la obra en un símbolo de identidad y orgullo colectivo.
La inauguración contó con la presencia del ministro de Energía y Minas, Joel Santos; el viceministro de Supervisión y Control de la Calidad Educativa, Óscar Amargós; el alcalde de Cotuí, José Eugenio Montilla, y otras autoridades locales y nacionales, quienes coincidieron en destacar la importancia del proyecto para fortalecer la educación en la zona.
Durante la actividad, Valera reafirmó el compromiso de la empresa y aseguró que con la entrega de este centro educativo Barrick Pueblo Viejo cumple con una promesa y reitera su visión de desarrollo compartido. “La educación es la herramienta más poderosa para transformar vidas y comunidades”, subrayó.
El Centro Educativo Nuevos Horizontes tiene un área de construcción de 8,467.77 metros cuadrados en un solar de 9,286.08 metros cuadrados, con 818.31 metros cuadrados destinados a futura expansión. Las aulas, de entre 40 y 50 metros cuadrados, fueron diseñadas para acoger entre 30 y 35 estudiantes cada una.
El proyecto se enmarca en el residencial Nuevos Horizontes, plan de reasentamiento que busca garantizar una mejor calidad de vida a las familias de las comunidades El Rayo, El Higo, Arroyo Vuelta, Las Tres Bocas, El Naranjo y Lajas. Barrick Pueblo Viejo ha invertido RD$20,000 millones de pesos en este conjunto residencial, que beneficia a más de 700 familias. Cada hogar cuenta con vivienda propia con título de propiedad y un lote de 1.5 tareas destinado al desarrollo de proyectos de subsistencia.
El residencial también dispone de acueducto, calles asfaltadas, iglesias, mercado, cementerio, salones comunales, áreas recreativas, guardería, escuela básica y un politécnico, consolidándose como un modelo de desarrollo integral que combina infraestructura, educación y servicios para toda la comunidad