MADRID, España — Viernes, 10 de julio de 2026. Las mafias que operan las estafas digitales que proliferan desde hace años en el Sudeste Asiático incorporaron un nuevo modelo de fraude: hacerse pasar por la Policía y por autoridades de otros países —entre ellos España y varias naciones de América Latina— para lograr que las víctimas transfieran dinero a cuentas bajo su control.
Estas redes actúan desde complejos de régimen casi carcelario ubicados sobre todo en Camboya y Birmania, donde llevan a cabo estafas multimillonarias y cada vez más sofisticadas. Según los reportes, alrededor del 85% de las organizaciones detrás de estas tramas son de origen chino, y en los últimos meses han puesto el foco en España y América Latina.
El engaño suele comenzar con una llamada o un mensaje en el que los delincuentes, suplantando a la policía o a un organismo oficial, alertan a la víctima de un supuesto problema legal o bancario y la presionan para que realice una transferencia «urgente». Las autoridades recuerdan que ningún cuerpo policial legítimo solicita envíos de dinero por teléfono ni datos bancarios de esa forma.
El fenómeno tiene, además, un costado humano dramático: organismos internacionales, entre ellos Naciones Unidas, han documentado que muchos de esos centros funcionan con personas captadas mediante engaños y retenidas contra su voluntad, sometidas a trabajos forzados y abusos. Ante el avance de estas tramas, la recomendación para el público es desconfiar de cualquier llamada que exija dinero de forma inmediata y verificar siempre por canales oficiales.




