ROMA — Lunes, 12 de octubre de 2026. El presidente Luis Abinader afirmó este lunes, ante el Foro Mundial de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que haber contribuido a que la República Dominicana saliera del Mapa del Hambre es el logro de su gestión que mayor orgullo le produce.
«Hoy comparezco ante ustedes con una emoción difícil de expresar. Mi país, la República Dominicana, ha salido oficialmente del Mapa del Hambre de la FAO», dijo el mandatario en la sede del organismo. Según expuso, la prevalencia de la subalimentación en el país bajó del 21.3 % en 2006 a menos del 2.5 % en 2025.
Abinader atribuyó el resultado a dos líneas de acción simultáneas. La primera, aumentar la disponibilidad de alimentos: entre 2004 y 2024, el índice de producción de alimentos por habitante creció un 122.3 %, y los productores nacionales abastecen hoy más del 85 % de la demanda. La segunda, mejorar los ingresos: entre 2015 y 2025 el ingreso real por habitante de los hogares creció un 43.7 %, la pobreza monetaria cayó del 41.1 % al 17.3 % y la pobreza extrema, del 8.7 % al 2.2 %.
El presidente citó además la alimentación escolar, la duplicación del subsidio Aliméntate, el Bono Gas, que llega a más de 1.4 millones de hogares, y los 163 comedores económicos, que reparten a diario más de 183,000 raciones gratuitas, cinco veces más que en 2020.
Salir del mapa, advirtió, no significa que la tarea haya terminado. La siguiente etapa, dijo, es avanzar hacia dietas saludables y accesibles, mejorar la educación alimentaria y combatir la malnutrición. Mencionó también el Plan de Acciones Anticipatorias frente a la Sequía Agrícola 2026–2027, dirigido a proteger las cuencas, mejorar el riego y acompañar a los pequeños productores.
Antes del discurso, el director general de la FAO, Qu Dongyu, recibió al mandatario y lo calificó como un gran líder que pasará a la historia por ese logro. El país que hace dos décadas tenía a uno de cada cinco habitantes mal alimentado se presentó en Roma con otra pregunta: ya no cuánto se come, sino qué se come.




