El secretario de Defensa Pete Hegseth destituyó al jefe del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos en pleno conflicto armado con Irán, una decisión que genera preguntas en el Congreso y entre analistas militares sobre la conducción de la denominada Operación Furia Épica, que entra esta semana en su quinta semana de combates.
El movimiento se produce días después de que el presidente Donald Trump se dirigiera a la nación para afirmar que todos los objetivos militares están «prácticamente alcanzados» y que el país está «en camino de completarlos en muy poco tiempo.» Sin embargo, Trump advirtió también que las fuerzas estadounidenses golpearán a Irán «con extrema dureza durante las próximas dos o tres semanas», en aparente contradicción con el optimismo expresado.
El conflicto, que comenzó hace poco más de un mes con ataques coordinados de EE.UU. e Israel sobre instalaciones del programa nuclear iraní y posiciones de la Guardia Revolucionaria Islámica, ha dejado hasta el momento más de 2,000 muertos en Irán, al menos 24 en Israel y 13 soldados estadounidenses, según cifras preliminares difundidas por medios internacionales.
La destitución del jefe del Ejército se suma a una serie de cambios en el alto mando militar desde el inicio del conflicto y añade incertidumbre sobre la estrategia de salida del teatro de operaciones en Oriente Medio, en un momento en que la presión diplomática para resolver la crisis del Estrecho de Ormuz se intensifica en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU.




