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sábado, septiembre 12, 2026
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El 2028 comenzó: una sucesión abierta redefine el panorama político dominicano

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Sin la posibilidad de que Luis Abinader vuelva a postularse, el PRM enfrenta el desafío de escoger un candidato sin dividirse, mientras Fuerza del Pueblo y el PLD procuran fortalecerse para disputar el poder

Por Milly Contreras
Periodista, MSc.

Aunque las elecciones presidenciales de 2028 todavía parecen lejanas, la carrera por el poder comenzó hace tiempo. Actos políticos, movimientos de apoyo, recorridos provinciales, mediciones electorales y posicionamientos públicos revelan que los principales partidos trabajan desde ahora para definir sus candidaturas y conquistar el favor de la población.

El próximo proceso electoral tendrá una particularidad determinante: el presidente Luis Abinader no podrá aspirar nuevamente. La reforma constitucional impulsada durante su segundo mandato reforzó el modelo de dos períodos presidenciales consecutivos y nunca más, cerrando la posibilidad de una nueva repostulación.

Esa circunstancia transforma el escenario político porque, por primera vez desde que llegó al poder en 2020, el Partido Revolucionario Moderno deberá competir sin Abinader encabezando la boleta. El mandatario continuará siendo una figura influyente dentro del oficialismo, pero el PRM tendrá que demostrar que su fortaleza electoral no depende exclusivamente de su liderazgo.

El partido gobernante llega a esta etapa con importantes ventajas. Controla el Poder Ejecutivo, posee una amplia representación en el Congreso Nacional y dirige numerosas alcaldías. Además, cuenta con los recursos políticos derivados de la gestión gubernamental y una estructura nacional consolidada.

David Collado y Carolina Mejía se perfilan como las figuras más visibles de la competencia interna. También aparecen la vicepresidenta Raquel Peña, Wellington Arnaud, Guido Gómez Mazara y otros dirigentes que desarrollan sus propios movimientos políticos.

Collado ha recibido el respaldo de legisladores, alcaldes y dirigentes del PRM, mientras diferentes encuestas lo colocan como el aspirante oficialista con mayor nivel de simpatía. Su gestión al frente del Ministerio de Turismo le ha permitido mantener una presencia constante dentro y fuera del país.

Carolina Mejía, por su parte, cuenta con una trayectoria propia dentro del partido, experiencia municipal y el peso político de ser hija del expresidente Hipólito Mejía. Su condición de alcaldesa del Distrito Nacional le proporciona una importante plataforma de exposición pública.

Leonel Fernández y la apuesta de Fuerza del Pueblo

Fuerza del Pueblo se presenta actualmente como la principal organización opositora y tiene en el expresidente Leonel Fernández a su figura política dominante.

Fernández conserva una estructura nacional, experiencia electoral y capacidad para mantener presencia permanente en el debate público. Su organización busca capitalizar cualquier desgaste del Gobierno, especialmente en asuntos como el costo de la vida, los servicios públicos, la seguridad ciudadana, la crisis eléctrica y la situación migratoria.

La aparente definición temprana de su candidatura le permite a Fuerza del Pueblo concentrar sus esfuerzos en ampliar su base electoral. Sin embargo, la organización necesita superar los resultados obtenidos en 2024 y atraer a sectores que no necesariamente desean el retorno de un dirigente que ya ocupó la Presidencia durante tres períodos.

Dentro de ese partido también sobresale Omar Fernández, senador del Distrito Nacional y uno de los políticos jóvenes con mejor valoración pública. Su victoria electoral de 2024 fortaleció su proyección nacional y le ha permitido conectar con una parte del electorado joven y urbano.

El PLD lucha por recuperar su espacio

El Partido de la Liberación Dominicana enfrenta quizás el desafío más difícil. Después de gobernar durante 16 años consecutivos, la división que dio origen a Fuerza del Pueblo y la derrota sufrida en 2020 redujeron significativamente su influencia electoral.

Los resultados de 2024 confirmaron la pérdida de respaldo del partido morado. Su candidato presidencial, Abel Martínez, quedó en un distante tercer lugar, obligando a la organización a iniciar un proceso de reorganización.

Martínez continúa realizando recorridos y encuentros políticos, mientras Francisco Javier García también aparece entre los dirigentes interesados en encabezar la candidatura de 2028.

El PLD deberá decidir si apuesta por repetir una figura conocida o promueve una renovación más profunda. También necesita recuperar antiguos simpatizantes, reconstruir sus estructuras territoriales y presentar una propuesta capaz de diferenciarse tanto del Gobierno como de Fuerza del Pueblo.

Los verdaderos protagonistas

Más allá de los nombres que dominan la conversación política, las elecciones de 2028 estarán determinadas por las condiciones en que viva la población.

El ciudadano evaluará el precio de los alimentos, el poder adquisitivo de los salarios, la calidad de los servicios de salud, la educación, la seguridad, los apagones, la facturación eléctrica, el tránsito y la respuesta de las instituciones frente a la corrupción y la impunidad.

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