ANKARA, Turquía — Miércoles, 8 de julio de 2026. La cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara reunió a los líderes de los 32 países miembros de la alianza, en un encuentro marcado por el debate sobre el gasto en defensa, la guerra en Ucrania y las tensiones en Oriente Medio, con la presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El anuncio de mayor repercusión llegó de parte de Trump, quien afirmó que su administración levantará las sanciones impuestas a Turquía y que evalúa venderle cazas F-35. «Vamos a quitar las sanciones», dijo el mandatario, en un giro respecto a las restricciones que apartaron a Ankara del programa en 2019, tras la compra por parte de Turquía del sistema antiaéreo ruso S-400.
De cara a la reunión, la OTAN presentó acuerdos de armamento por miles de millones de dólares, con los que la alianza busca demostrar su capacidad militar y responder a los reclamos de Washington para que los aliados eleven su inversión en defensa.
El secretario general del bloque, Mark Rutte, fijó como prioridades aumentar el gasto en defensa de los aliados, fortalecer la industria de armamento transatlántica y sostener el apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa. Sin embargo, las diferencias sobre el reparto de esa carga marcaron las discusiones.
En el marco de la cumbre estaba previsto un encuentro entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en momentos en que Estados Unidos impulsa gestiones para poner fin a la guerra en Ucrania. El resultado de esa reunión era seguido de cerca por las capitales europeas.




