La selección de Venezuela derrotó 3-2 a Estados Unidos y se coronó campeona del Clásico Mundial de Béisbol por primera vez en su historia, en un partido que se definió en el noveno episodio con un doble remolcador de Eugenio Suárez.
Con el juego empatado a dos carreras, Javier Sanoja anotó la carrera de la diferencia tras el batazo de Suárez, que devolvió la ventaja al conjunto venezolano. Estados Unidos había empatado en la octava entrada con un cuadrangular de Bryce Harper, con Bobby Witt Jr. en circulación.
Hasta ese momento, el pitcheo venezolano había controlado a la ofensiva estadounidense, respaldado por un elevado de sacrificio de Maikel García en la tercera entrada y un jonrón solitario de Wilyer Abreu en la quinta. Eduardo Rodríguez encabezó esa labor desde el montículo, mientras el relevo mantuvo el juego bajo control en los episodios finales.
En la novena entrada, Daniel Palencia retiró en orden a Kyle Schwarber, Gunnar Henderson y Roman Anthony, ponchando a dos de ellos para asegurar la victoria venezolana.
Con este resultado, Venezuela cerró el torneo con el título y confirmó la solidez de su pitcheo, especialmente de un bullpen que volvió a ser determinante en el partido decisivo.
