
Vance, quien viajó personalmente a Suiza para supervisar las conversaciones técnicas, señaló que existe «una base sólida» para concretar un acuerdo con Teherán. Las negociaciones constituyen la primera etapa de un período de dos meses previsto en el memorando de entendimiento alcanzado la semana pasada entre Washington y la República Islámica.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Araghchi confirmó en sus redes sociales que Irán ha obtenido exenciones para continuar exportando petróleo y productos petroquímicos, la liberación de parte de sus activos congelados en el exterior —valorados en unos 12,000 millones de dólares— y el compromiso de un plan de reconstrucción y desarrollo para el Líbano, donde los combates también cesaron recientemente.
Un avance adicional es el regreso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a territorio iraní, cuyas visitas de verificación están programadas para esta misma semana. La supervisión internacional del programa nuclear iraní fue uno de los puntos más sensibles en las rondas previas de negociación.
El acuerdo en ciernes representaría el fin formal de la llamada «Guerra de los Doce Días» de 2025 y sus secuelas, y abriría una nueva etapa en las relaciones entre Occidente e Irán después de años de escalada. Las próximas semanas serán determinantes para saber si las conversaciones técnicas en curso logran transformarse en un tratado de paz definitivo.