Washington.– Lo que parecía un acuerdo casi cerrado entre Estados Unidos e Irán acaba de volverse más complicado. El presidente Donald Trump reiteró este miércoles con más fuerza que nunca una exigencia que podría hacer descarrilar semanas de negociaciones diplomáticas: condicionó la firma de un eventual acuerdo de paz con Teherán a que sus principales aliados en Oriente Medio se adhieran formalmente a los Acuerdos de Abraham y normalicen sus relaciones diplomáticas con Israel.
«No estoy seguro de que debamos cerrar el acuerdo si no firman para unirse a los Acuerdos de Abraham», declaró Trump este miércoles durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca, donde afirmó categóricamente que sus aliados árabes le «deben» ese gesto a la diplomacia norteamericana. La declaración no fue improvisada. El lunes pasado, Trump ya había publicado un mensaje en su red Truth Social llamando a Arabia Saudí, Qatar y Pakistán a normalizar sus relaciones con Israel como condición para avanzar en el acuerdo con Irán, añadiendo que los países que se nieguen «no deberían formar parte de este acuerdo, ya que eso demuestra mala intención.»
La postura se endureció progresivamente a lo largo de la semana. El sábado, Trump había sostenido una conferencia telefónica con los líderes de Arabia Saudí, Baréin, Qatar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Pakistán y Turquía para discutir el posible acuerdo con Irán, y fue en esa llamada donde planteó por primera vez esta exigencia de forma directa a sus interlocutores. Lo que el lunes fue un mensaje en redes sociales, este miércoles se convirtió en una condición formal anunciada desde la sala del gabinete de la Casa Blanca.
La movida añade una capa de enorme complejidad a unas negociaciones que ya caminaban sobre terreno minado. Los países árabes involucrados han reiterado en múltiples ocasiones que no normalizarán sus relaciones con Israel mientras no exista un camino claro e irreversible hacia la creación de un Estado palestino independiente, condición que Israel rechaza categóricamente. Una fuente saudí fue tajante este lunes con la cadena Al Arabiya: «Debe haber un camino irreversible hacia un Estado palestino. La postura de Riad sobre la cuestión palestina sigue sin cambios.»
Irán, por su parte, tampoco facilita las cosas. A pesar de los avances reconocidos en las conversaciones, Teherán advirtió que todavía no está cerca de un acuerdo y que las negociaciones bilaterales aún no han abordado detalles específicos sobre el estrecho de Ormuz, cuya reapertura Trump había prometido como inminente.
El estrecho, por donde transita el 20% del petróleo mundial, permanece como el gran rehén de toda esta negociación. Su cierre ha sido uno de los principales factores detrás del alza sostenida en los precios del crudo, con el barril Brent rozando los 100 dólares esta semana. Para países importadores netos de petróleo como la República Dominicana, cada día que se prolonga esta incertidumbre se traduce en más presión sobre la factura energética, los subsidios y el bolsillo de los ciudadanos.
