Caracas, Venezuela- El doble terremoto que sacudió Venezuela este miércoles ha dejado al menos 164 muertos y 971 heridos, según informó la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en cifras que aún no incluyen las bajas del estado de La Guaira, al norte de Caracas, que ella misma calificó de «verdadera tragedia» y «zona de desastre». El balance real podría ser significativamente mayor conforme avancen las labores de rescate.
Los dos sismos —de magnitud 7.2 y 7.5, separados apenas 40 segundos entre sí— golpearon el centro del país con epicentros cercanos a las ciudades de San Felipe y Yumare, en el estado Yaracuy, a unos 160 kilómetros al oeste de la capital. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) los calificó como los terremotos más destructivos registrados en Venezuela en más de un siglo.
Una oleada de ayuda internacional sin precedentes
A pesar de las profundas tensiones políticas que separan a muchos gobiernos de Nicolás Maduro, la respuesta internacional ha sido rápida y masiva. El presidente Donald Trump anunció personalmente el envío inmediato de equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria desde Estados Unidos —un gesto diplomático sin precedentes en la relación entre Washington y Caracas en años recientes.
El Salvador prometió el despliegue de 300 rescatistas y paramédicos junto con 50 toneladas de equipo, medicamentos e insumos de primera necesidad. España activó su unidad ERICAM, especializada en rescate en estructuras colapsadas, con perros de búsqueda y personal sanitario. La Unión Europea desbloqueó 5 millones de euros en fondos de respuesta rápida. A esta lista se suman Brasil, México, Colombia, Panamá, Cuba, Nicaragua, Turquía, Qatar y Jordania, entre otros.
«Agradecemos desde el alma la solidaridad que nos llega de todas partes del mundo», expresó Rodríguez ante los medios, en un mensaje que reconoció el apoyo de países con los que Venezuela mantiene relaciones históricamente tensas.
La Guaira, la incógnita más alarmante
Mientras los equipos de rescate trabajan entre los escombros de Caracas y los estados del centro del país, la situación en La Guaira —zona costera densamente poblada y sede del principal aeropuerto internacional de Venezuela— permanece como la mayor incógnita de la tragedia. Las autoridades han cortado el acceso a información sobre la magnitud de los daños en esa zona, lo que alimenta los temores de que el número total de víctimas podría superar ampliamente los reportes actuales.
Centenares de personas permanecen atrapadas bajo los escombros, y los servicios de emergencia trabajan contra el reloj en condiciones difíciles, con las comunicaciones y la infraestructura vial parcialmente interrumpidas en varias regiones afectadas.




