SANTO DOMINGO, sábado 18 de abril de 2026. En apenas 48 horas, el precio del barril de petróleo cayó más de un 11%, se recuperó brevemente, volvió a caer y amenaza con dispararse de nuevo. El responsable: el estrecho de Ormuz, 54 kilómetros entre Irán y Omán por donde pasa el 20% del petróleo mundial. Lo que ocurra allí define lo que pagamos en el surtidor en Santo Domingo.
¿Qué es el estrecho de Ormuz?
Es la única salida marítima para el petróleo de Arabia Saudita, Iraq, Kuwait, Emiratos, Qatar e Irán — unos 21 millones de barriles diarios. La Agencia Internacional de Energía calificó el bloqueo reciente como la mayor interrupción energética en la historia del mercado global, superando el embargo árabe de los 70. Con el flujo reducido al 95%, el Brent llegó a 126 dólares.
La cronología de una crisis que no para
El 13 de abril, Trump ordenó el bloqueo naval a puertos iraníes. Teherán cerró Ormuz. El viernes 17, el canciller iraní lo declaró abierto: el Brent cayó 8.93% a 89.43 dólares y el WTI bajó 14.26% a 81.53 dólares. Wall Street festejó con máximos. Pero la euforia duró horas: este sábado Irán volvió a cerrar el estrecho y lanchas de la Guardia Revolucionaria atacaron un petrolero. El crudo subió de nuevo.
El impacto en República Dominicana
El presupuesto 2026 proyectaba el petróleo a 65 dólares. La factura petrolera supera los 5,000 millones de dólares anuales; cada dólar adicional en el barril cuesta entre 65-70 millones. Un alza de 25 dólares sostenida equivale a 1,600-1,700 millones extra. En marzo ya hubo la primera alza de combustibles en nueve meses. Economistas advierten que si la crisis se prolonga, el tipo de cambio, la inflación y la electricidad podrían frenar el crecimiento proyectado sobre el 5%.
El panorama sigue incierto. La apertura y cierre del estrecho en menos de 24 horas refleja que las negociaciones entre Washington y Teherán están lejos de un acuerdo estable. Expertos advierten que aunque Ormuz se reabriera, los precios no bajarían de inmediato: el barril tendría que sostenerse bajo los 60 dólares, algo que los analistas consideran difícil. El estrecho de Ormuz nos recuerda cuánto del bienestar cotidiano depende de decisiones que se toman a miles de kilómetros, en aguas que muy pocos podrían señalar en un mapa.
