HUELVA, España — Domingo, 9 de agosto de 2026. Un incendio forestal declarado en la provincia andaluza de Huelva, en el suroeste de España, sigue activo este domingo tras recorrer unas 8.000 hectáreas cerca de la localidad de Niebla —a unos 70 kilómetros de la frontera con Portugal— y forzar el desalojo preventivo de unas 470 personas. Más de 500 efectivos, incluidos 250 integrantes de la Unidad Militar de Emergencias, combaten las llamas asistidos por más de una veintena de medios aéreos y maquinaria pesada.
«El incendio sigue siendo complejo, nos queda tarea y un día por delante duro, de mucha intervención, pero hoy estamos algo más optimistas», afirmó el consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz. Precisó que aunque el fuego avanzó por unas 8.000 hectáreas, «hay muchas islas y muchas zonas que no se han quemado», lo que modera el balance definitivo de superficie arrasada.
El de Huelva es el episodio más reciente de una temporada que la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, calificó de «gravísima»: 40 grandes incendios han asolado España en 2026, frente a los 15 registrados en la misma fecha del año anterior. El más destructivo fue el de Burgohondo, en Ávila, que quemó unas 50.000 hectáreas a finales de julio y se considera el mayor de la historia reciente del país. Antes, a comienzos de ese mes, otro voraz fuego dejó 14 muertos en la provincia de Almería.
Los científicos atribuyen la virulencia de los incendios a las sucesivas olas de calor y a la severa sequía que azota Europa este verano, fenómenos vinculados al cambio climático de origen humano. El calor extremo resecó la vegetación que había crecido durante los períodos de lluvia de comienzos de año, creando condiciones de polvorín. El gobierno español exige un pacto de Estado «frente a una emergencia climática que sabemos que cada vez golpea con más fuerza».
