ABUJA — Sábado, 22 de agosto de 2026. Hombres armados irrumpieron en varias comunidades del Área de Gobierno Local de Borgu, en el estado de Níger, centro de Nigeria, y secuestraron a un número indeterminado de fieles que acababan de concluir las oraciones del viernes. Los ataques se registraron en Dekara, Gidan Zana, Sabon Gida y Masaka, localidades que en los últimos meses han sido blanco recurrente de grupos extremistas que operan desde los bosques de la región.
Según testigos y fuentes de seguridad, los atacantes rodearon una mezquita en Dekara mientras los fieles salían, los encerraron y los condujeron al interior del bosque. Varios residentes resultaron heridos con machetes al intentar resistirse; otros lograron escapar. Entre los desaparecidos figuraban jóvenes y jefes de hogar de las comunidades afectadas. Al cierre de esta edición no había una cifra oficial de fallecidos, aunque el ataque fue descrito como deliberado y coordinado.
Las fuerzas de seguridad nigerianas vinculan la zona con las actividades de los Lakurawa y los Mamudawa, grupos extremistas islámicos que combinan la militancia yihadista con el secuestro extorsivo. Nigeria ha registrado este año decenas de ataques similares en los estados del noroeste y el norte central, en una espiral de violencia que deja cientos de víctimas y desplaza a comunidades enteras, sin que el gobierno federal haya logrado contener el avance de estos grupos.
