NUEVA YORK — Sábado, 1 de agosto de 2026. El precio del crudo cedió durante la jornada del sábado ante las crecientes expectativas de que Estados Unidos e Irán lleguen a un acuerdo que reabra el Estrecho de Ormuz, la ruta marítima estratégica por la que transita cerca de un quinto del petróleo mundial. El barril de Brent, referencia internacional, cotizó cerca de los 70 dólares, muy por debajo del pico de más de 126 dólares que alcanzó a finales de abril, cuando el conflicto entre ambos países desató el mayor sacudón al mercado petrolero en décadas.
La caída refleja el alivio de los mercados ante la posibilidad de restaurar el flujo de energía a través del estrecho, cuyo bloqueo había disparado la inflación global y amenazado con frenar el crecimiento económico mundial. El Fondo Monetario Internacional ya había reducido sus proyecciones de crecimiento para 2026 a un 3 por ciento, frente al 3.5 por ciento del año anterior, citando la guerra y el impacto de los aranceles sobre el comercio internacional. Las señales de distensión comenzaron a mejorar gradualmente desde finales de julio, cuando varias naciones de la región presionaron a Washington y Teherán para evitar una escalada mayor.
Los analistas advierten, sin embargo, que la volatilidad sigue siendo alta: en los últimos meses los precios han oscilado bruscamente cada vez que las negociaciones avanzaron o colapsaron. El escenario más optimista —un acuerdo pleno que incluya la apertura del estrecho y la suspensión del programa nuclear iraní— podría llevar el crudo a niveles previos al conflicto, con un impacto deflacionario apreciable en los precios de combustibles y bienes de consumo a nivel global. Por ahora, los mercados mantienen la cautela mientras esperan confirmación de que el anuncio del presidente Trump del sábado se consolide en un pacto formal y duradero.
