DOHA — Miércoles, 1 de julio de 2026. Funcionarios de Estados Unidos e Irán mantienen en Doha conversaciones técnicas indirectas y de bajo nivel, a través de mediadores, centradas en la implementación del acuerdo preliminar alcanzado a mediados de junio y en el destino de los activos iraníes congelados.
El proceso, sin embargo, avanza entre tensiones. El presidente del Parlamento de Irán declaró que su país no reanudará las negociaciones directas con Washington hasta que este cumpla los cinco primeros puntos del entendimiento alcanzado el 18 de junio, en una condición que enfría las expectativas de un acuerdo rápido.
El clima de desconfianza tiene raíces recientes. Durante el fin de semana, según los reportes, fuerzas iraníes atacaron con drones al menos dos buques en el estrecho de Ormuz, y el mando estadounidense respondió con bombardeos sobre una decena de objetivos militares iraníes, en una escalada que las conversaciones buscan contener.
En paralelo, Irán negocia la liberación de unos 6,000 millones de dólares de sus activos retenidos, una de las piezas centrales del entendimiento. El estrecho de Ormuz, por donde circula buena parte del crudo mundial, sigue siendo el punto más sensible de la disputa.
Mientras los mediadores intentan sostener el frágil alto el fuego, el diálogo entre Washington y Teherán avanza a cuentagotas, condicionado por la desconfianza mutua y por los intereses en juego en una de las regiones más volátiles del planeta.
