BUENOS AIRES — Martes, 6 de octubre de 2026. Lionel Messi convirtió este martes su despedida oficial de la selección argentina en una función de gala: anotó de penalti, dio dos asistencias y guió el triunfo 3-0 sobre Benín en un amistoso disputado en el estadio Monumental de Buenos Aires, donde 85,000 aficionados le tributaron una ovación ensordecedora.
El capitán jugó los 90 minutos de su partido número 208 con la Albiceleste. Un córner suyo terminó en el cabezazo de Nicolás Otamendi para el 1-0 al minuto 48; en el 61 asistió al joven Nico Paz, que definió con la zurda, y diez minutos más tarde él mismo clavó un penalti en el ángulo para firmar su gol 126 con la selección, de la que se retira como máximo anotador histórico.
A los diez minutos de juego el árbitro detuvo el partido para que rivales y compañeros saludaran al homenajeado. Messi vistió una camiseta de edición especial, con franjas más anchas, un gran sol y un 10 dorado en la espalda, y la noche se cerró con fuegos artificiales.
Desde el centro del campo, micrófono en mano, agradeció a la afición. «Fue un orgullo enorme vestir esta camiseta durante más de 20 años. Nunca dejé de pelear», dijo, antes de prometer que ahora estará del lado de la gente, alentando a quienes vienen detrás. Sus compañeros, muchos entre lágrimas, y el cuerpo técnico de Lionel Scaloni lo aplaudieron de pie.
Messi, de 39 años, había anunciado el 31 de agosto que su ciclo con Argentina llegaba a su fin. Se marcha tras 21 años, con el Mundial de Qatar 2022 y dos Copas América en su palmarés, y con una advertencia para el grupo que hereda la camiseta: lo que lograron juntos no será fácil de repetir.




