GINEBRA. Casi la mitad del riesgo de desarrollar demencia depende de factores que se pueden cambiar. Es la conclusión que sostiene las directrices actualizadas de la Organización Mundial de la Salud sobre reducción del riesgo de deterioro cognitivo, que cifran en torno al 45 % la porción del riesgo atribuible a conductas y condiciones modificables.
La lista es concreta: el tabaco, el consumo de alcohol, el aislamiento social, la inactividad física, la contaminación atmosférica y las enfermedades no transmisibles como la hipertensión y la diabetes. No existe cura para la demencia, pero sobre esos factores sí se puede actuar, y hacerlo temprano es lo que marca la diferencia.
«Hoy tenemos más información que nunca sobre qué impulsa el riesgo de demencia, y estas directrices traducen estos conocimientos en medidas prácticas», afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, al presentarlas.
Entre las recomendaciones figuran aumentar la actividad física, dejar el tabaco, reducir el alcohol, llevar una dieta saludable y —esto es nuevo— reducir la exposición a la contaminación del aire. También el entrenamiento y la estimulación cognitiva y la participación en actividades sociales, tanto para adultos con capacidad cognitiva normal como para quienes ya presentan un deterioro leve. Controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto ayuda igualmente, y los auxiliares auditivos pueden formar parte de la estrategia.
Hay algo que la OMS dice expresamente que no funciona: los suplementos. Las directrices no recomiendan vitaminas B ni E, omega-3, ácidos grasos poliinsaturados ni multivitamínicos como medida para reducir el riesgo de deterioro cognitivo cuando no hay una deficiencia diagnosticada, por falta de evidencia de que el beneficio supere los posibles efectos no deseados.
La escala del problema explica la insistencia. Más de 57 millones de personas viven hoy con demencia en el mundo y cada año se diagnostican cerca de 10 millones de casos nuevos; la enfermedad de Alzheimer representa entre el 60 % y el 70 % de ellos. El costo anual para la economía mundial se estima en 1.3 billones de dólares, y alrededor de la mitad corresponde al cuidado no remunerado que asumen familiares y amigos.




